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31-Jul-2019
Buen Gobierno Corporativo: Una Exigencia de los Nuevos Tiempos
Una empresa tiene ánimo de lucro, lo cual no es malo, pues es la “ganancia o provecho que se saca de algo”. Sin embargo, sólo bastaría poner en práctica un conocido y sencillo refrán: “Tus derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás”. El derecho legítimo y necesario al lucro termina donde comienza el derecho de los demás a un trato justo y equitativo. Esto no tiene nada que ver con control de precios ni con recortes a la libertad de empresa.
Buen Gobierno Corporativo: Una Exigencia de los Nuevos Tiempos

Los Principios de Buen Gobierno Corporativo (PBGC) ya no son, ni serán, nunca más una opción. Se han convertido en una exigencia actual, en una cuestión de sostenibilidad y supervivencia. La necesidad de que una empresa las adopte llegó para quedarse.

Hace algunos años se discutía si estos principios aportaban algo tangible a la empresa, pues sus beneficios prácticos no eran muy claros. Se percibían solo como un beneficio intangible de  prestigio, buen nombre. Sin embargo, poco a poco estos beneficios se han ido percibiendo con mayor claridad. En un estudio del Banco Mundial (2002), se concluye que un mejor gobierno corporativo está altamente relacionado a mejores condiciones para obtener financiamiento. Hoy, cada vez más, se reconoce un beneficio aún mayor: la sostenibilidad de la empresa.

Ya no se trata ahora solo de obtener mejores condiciones para acceder a financiamiento. Progresivamente, es un factor clave para una decisión de inversión y de financiamiento. El potencial prestamista o inversionista evaluará la adopción del gobierno corporativo para decidir si presta o no o si compra o no. Las AFP, por ejemplo, son cada vez más conscientes de esta necesidad.  

Otro tema relevante es la responsabilidad administrativa autónoma de las empresas por los actos de corrupción en que incurran sus funcionarios o apoderados, que recientemente ha entrado en vigencia. Para evitar sus consecuencias nefastas debe implementarse un sólido mecanismo de compliance.

Una empresa tiene ánimo de lucro, lo cual no es malo,  pues es la “ganancia o provecho que se saca de algo”. Sin embargo, solo bastaría poner en práctica un conocido y sencillo refrán: “Tus derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás”. El derecho legítimo y necesario al lucro termina donde comienza el derecho de los demás a un trato justo y equitativo.  Esto no tiene nada que ver con control de precios ni con recortes a la libertad de empresa. Solo es un tema de responsabilidad corporativa para la propia sostenibilidad.    Coincidimos con Darwin en que solo aquellos que se adaptan mejor a un ambiente son los que lograrán  sobrevivir.

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