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17-Abr-2019
El Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty
Un modo innovador de plantear la investigación económica como una aplicación masiva de las fuentes históricas, estadísticas económico-histórico sobre la desigualdad en el capitalismo se presenta en el libro "El capital en el siglo XXI" de Thomas Piketty que usa los números para exponer su tesis sobre la desigualdad y propone un impuesto progresivo sobre el capital, aplicado lógicamente en todas las economías mundiales.
El Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty

Fue un francés, Jacques Tourgot, el que creó la palabra “economistas” fundó la Fisiocracia y escribió una obra breve, pero especialmente avanzada para su tiempo: “Reflexiones sobre la formación y la distribución de las riquezas” (1776), en la cual defendía que en sociedades con altos niveles culturales y prosperidad generalizada (como los países desarrollados), el Estado no debía intervenir en la economía, porque los sujetos (individuos) podían ser los mejores defensores de sus propios derechos contractuales. A ese liberalismo lo bautizó con su famosa frase: “Laissez faire, laissez passer” (“Dejar hacer, dejar pasar”). Su obra fue conocida en su viaje a París por Adam Smith, que charló con él, recabó sus escritos pero, ingratamente, nunca lo mencionó en la posterior “Riqueza de las Naciones”.

Unos 237 años después, el 2013, un joven economista galo, fundador y primer director de l’École de Economie de Paris, vuelve a hacer historia reflexionando sobre la inequidad y la formación de la riqueza, pero con un enfoque intervencionista radicalmente opuesto a la recomendación liberal de Turgot. Se trata de Thomas Piketty que en el 2013 publicó en francés “El Capital del Siglo XXI”.

La investigación de Piketty tiene una valiosa y extensa primera parte, dedicada al “diagnóstico”, que sustentado en abundantes tablas y gráficos (lamentablemente, pone como fuente de muchos de ellos un pie de página de un sitio web que ya no existe, dando siempre error. Es decir, no accedemos a la Base de Datos), plantea una hipótesis, que dice verificar (convirtiéndola en Teoría):

“Cuando la tasa de retorno de la inversión en capital (r) es mayor que la tasa de crecimiento económico (g) a largo plazo, la concentración de la riqueza causa inestabilidad socioeconómica”.

No obstante, esta Tesis ahonda en criterios que ya han sido empleados por muchos economistas que le precedieron. Por ejemplo, la propia teoría marxista del Ciclo Capitalista (Dinero-> Mercancía -> Dinero’) ya contemplaba como una de las causas de las crisis cíclicas capitalistas, la incapacidad para mantener el ritmo de crecimiento del “plusvalor” (El Capital, 1867). O en la teoría de la crisis de Joseph Allois Schumpeter (Teoría del Desenvolvimiento Económico, 1912), se atribuía a la innovación tecnológica una capacidad de “destrucción creadora” que a largo plazo, generaría la desaparición del sistema capitalista, por exceso de productividad. El capitalismo morirá, pero de éxito, según Schumpeter. Por cierto, esta sexta Revolución Industrial en que vivimos, pareciera logrará a medio plazo esa autarquía empresarial que terminará hundiendo la complementariedad del Mercado Productivo <-> Mercado de Factores en que se basa nuestro actual modelo, o dicho de otra forma, macroeconómicamente hablando, ¿de qué sirve un crecimiento del PBI que se aleja del tradicional reparto de la Renta Nacional o “Y”? Si hundimos la tradicional ecuación Y = f( L, K, T, Empresario) y lo convertimos a medio/largo plazo, en simplemente Y = f(E), entonces, ¿quién consumirá?

Si la “Y” se centrará casi exclusivamente en “renta empresarial” (beneficios) que derivarán de un sistema casi autárquico, fundamentado en la IA, la robótica y el internet de las cosas, obviamente menguarán el consumo y el ahorro de las familias (con escaso o nulo empleo) y se pauperizarán los niveles de renta (factor tierra) y las tasas de interés (retribución del capital). En dicho caso, la “mano invisible” dejará de serlo del todo… ¡No habrá quien nos eche una mano! El sistema será irremediablemente, postcapitalista.

Asimismo, se observa que el libro de Piketty no plantea soluciones muy realistas a este grave problema. Por ejemplo, propone más intervencionismo, con un incremento del impuesto a las grandes fortunas hasta el 80% u 85%. El más grande actor galo, Gerard Depardieu, al subirle Francia los impuestos ¡se fue a vivir a Moscú y se nacionalizó ruso por motivos fiscales! Para colmo, muchos de los “Billonaires” o “mil millonarios” son innovadores natos, que aciertan con propuestas bastante autárquicas o autosuficientes, tipo Google, Facebook, Uber, Amazon, Alibaba.com, etc. Así, las grandes empresas practican en el mercado global una hábil “elusión” fiscal, de forma que una subida excesiva de impuestos las lleva a deslocalizarse. Por ende, el propio Piketty reconoce que no hay salidas fáciles al problema tributario, o al intervencionismo reequilibrador, que puede generar una crisis de expectativas.

Mucho debate ha generado este libro, porque en Economía, no hay recetas únicas… Como bromeaba Ronald Reagan en uno de sus discursos: “Si existiera una versión del Trivial Pursuit para economistas, tendría cien preguntas y trescientas respuestas.”

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