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Percy Marquina
08-May-2019
No Todo lo que Brilla es Oro
En toda organización es importante conocer a los colaboradores no de manera superficial, sino contemplar el potencial que puede tener una persona y las razones por las que desarrolla sus habilidades. Esto se logra a través del contacto, la comprensión y la conexión que se establece con sus miembros. Asimismo, la naturaleza de cada individuo y la afinidad con la cultura de su empresa es la brújula a la hora de evaluar el talento humano.
No Todo lo que Brilla es Oro

En la vida laboral, todos conocemos personas en las que identificamos un gran potencial de crecimiento. Quizás el caso más particular que he afrontado fue hace cuatro años, en el que, por recomendación, conocí a una persona con una habilidad nata para los números y las tecnologías de la información. Tras observar por un periodo sus destrezas, visioné un futuro en el que esta persona desarrollara mucho más sus conocimientos, creciendo junto con las responsabilidades que podría manejar. Propuse darle la oportunidad de un ascenso laboral, esperando que esto funcione como incentivo para que pueda explotar su potencial. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, esta persona se estancó, nunca llegando a florecer o desarrollar ese talento que había identificado en él. Reflexionando al respecto, me percaté que había cometido un error: no tomar en cuenta la motivación intrínseca de este colaborador.

Evidentemente, no podemos contemplar el potencial que puede tener una persona si no incluimos en la ecuación las razones por las que esta desarrollaría sus habilidades. He aquí un error común al momento de evaluar el talento en la organización. El sesgo por el potencial que un trabajador puede prometer es un posible conflicto que los empleadores enfrentan usualmente. Ante estos casos, es importante tener en cuenta que existe una brecha entre lo que las personas podemos hacer y lo que queremos hacer. Esta brecha se ve influenciada por factores como incompatibilidad del trabajador con la cultura de su organización, falta de compromiso o características de la personalidad del colaborador.

Como líderes, nuestro deber no es identificar potenciales minas de oro, sino entender al humano que vive dentro de la mina. Esto lo logra a través del contacto, la comprensión y la conexión que establezca con sus miembros. Es posible que identificando estos factores pueda reducir la brecha entre lo prometido y lo realizable; sin embargo, es igualmente importante que su colaborador tenga la intención de hacer este cambio. La naturaleza de cada individuo y la afinidad con la cultura de su empresa es la brújula a la hora de evaluar el talento humano. Hace poco menos de un año me volví a enfrentar a una situación similar a aquella con la que inicie este artículo. No obstante, esta vez evalué con detenimiento las motivaciones de este nuevo potencial, concluyendo que su motivación por el puesto atendía una falta de compatibilidad con nuestra cultura. Tras evaluarlo, concluí que era mejor brindar la oportunidad a un trabajador que muestre una motivación genuina que otorgársela al trabajador sentado en el cofre de un tesoro que no desea abrir. Hoy, esta persona no solo ocupa un puesto importante en la empresa, sino que es un ejemplo de respeto y admiración para los demás miembros.

Nota. Publicado en el Diario Gestión

Percy Marquina
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El profesor Percy  Marquina es Doctor en Administración de Empresas de la Maastricht School of Management, Países Bajos, Doctor en Administración Estratégica de Empresas, Pontificia Universidad Católica del Perú, Master of Philosophy de la Maastricht School of Management, Países Bajos, Magíster en Administración de Empresas de la Universidad del Pacífico, Perú, Licenciado en Economía de la Universidad del Pacífico, Perú, Graduado del Executive Development Program de la Escuela de Negocios de Wharton, Estados Unidos. 

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